
El grado de intensidad que esta cogiendo la precampaña para las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, de noviembre, cada vez es mayor.
Los dos grandes debutantes de este enfrentamiento, Obama por el Partido Demócrata y McCain por el Partido Republicano, les hace tener que aglutinar a sus votantes en torno a su sentir ideológico.
Si McCain nos sorprendió el viernes de la semana pasada con la presentación de su copiloto de elecciones, Sarah Palin, Gobernadora del Estado de Alaska y una ultrconservadora que le va repercutir directamente en aquellos posibles votantes que veían a McCain como un conservador tibio.
Obama dio, por otra parte, la sorpresa de forma indirecta ya que su contrincante más férrea y notable Hillary Clinton, anunciaba en la Convención Demócrata de Denver la unión de todas las bases y votantes del Partido Demócrata que en su momento la apoyaron a ella, al candidato Barack Obama. Cabe destacar que en su discurso conciliador y de unión Hillary Clinton destaco que “Independientemente de si votasteis por mi o por Barack ha llegado el momento de unirnos en un único partido con una única causa”.
Pero analizando al Partido Republicano, nos encontramos con que las costumbres tales como el uso descontrolado de armas y las ideas antiabortistas siguen teniendo mucho auge ya que la Gobernadora de Alaska y posible vicepresidenta, tras los comicios de noviembre, (Sarah Palin) ha sido miembro durante gran parte de su vida de la Asociación Nacional del Rifle, además de ser un antiabortista reconocida públicamente. Cabe apuntar, como nota personal, que su médico personal le diagnostico a su quinto hijo, en diciembre, Síndrome de Down y Sarah Palin, junto con su marido, decidieron tenerlo a sabiendas de su enfermedad.

Con esta elección (la de Palin) también se busca el voto despechado de aquellas mujeres que en un primer momento apoyaron a Hillary Clinton y vieron truncadas sus esperanzas a favor de un candidato hombre.
Por otra parte los demócratas siguen apelando a un discurso de unión y multilateralidad internacional. Así lo manifestó, el posible vicepresidente demócrata Joe Biden “No podemos permitirnos otros cuatro años de política exterior que ha destruido nuestras alianzas y sacrifica nuestra legitimidad moral en todo el mundo”.
Como se puede observar los dos grandes partidos encienden los motores, ante una cita (la de noviembre) en la que se espera un cambio notable en la manera de hacer política en Estados Unidos, así como un nuevo rostro.